Estados Unidos y la Unión Europea riñen pero están juntos contra Rusia y China - Antiimperialista

Estados Unidos y la Unión Europea riñen pero están juntos contra Rusia y China

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Kritica


Este verano la OTAN desarrolla los gigantescos ejercicios militares contra Rusia y China



Reunidos en Bruselas, el 8 de junio de 2018, los miembros de la OTAN se dotaron de nuevos medios para contrarrestar el desarrollo de Rusia. Mientras el general francés Denis Mercier y el secretario de Defensa estadounidense James Mattis se saludaban en Bruselas en Quebec los líderes del G7 protagonizaban una riña sobre aranceles.

Mientras el G7 parecía a punto de estallar, por cuestiones de derechos de aduana, las mismas potencias occidentales que reñían en Quebec cerraban filas en Bruselas reforzando la OTAN y su red de asociados.

La proposición táctica de Donald Trump de renovar el G8 –incorporando a Rusia en un G7+1… para separarla de China– fue rechazada por los líderes europeos, que temen verse traicionados más tarde por algún tipo de arreglo de Washington con Moscú. El único que aprobó inicialmente la proposición fue el nuevo primer ministro italiano, a quien Trump calificó enseguida de «buen muchacho», antes de invitarlo a la Casa Blanca.

No obstante, todos ello mantienen una estrategia común. Así lo confirman las últimas decisiones de la OTAN, cuyos principales miembros son precisamente Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia, además de tener a Japón como «asociado», o sea esta alianza cuenta con todas las potencias del G7.

La reunión de los 29 ministros de Defensa de la OTAN (Italia estuvo representada por Elisabetta Trenta, del Movimiento 5 Estrellas) decidió por unanimidad reforzar el mando supremo con una estrategia anti-rusa. Se decidió aumentar su personal en más de 1.200 unidades; constituir un nuevo Mando Conjunto para el Atlántico, en Norfolk (Estados Unidos), contra «los submarinos rusos que amenazan las líneas marítimas de comunicación entre Estados Unidos y Europa»; crear un nuevo Mando Logístico en Ulm (Alemania), como «disuasión» contra Rusia, con la misión de «desplazar más rápidamente las tropas a través de Europa ante cualquier conflicto».

La «movilidad militar» el tema central de la cooperación entre la OTAN y la Unión Europea se verá fortalecida en julio por un nuevo acuerdo. El 2020, la OTAN dispondrá en Europa de 30 batallones mecanizados, 30 escuadrillas aéreas y 30 navíos de combate, que podrán desplegarse contra Rusia en 30 días o menos. Para eso los Estados Unidos ha pedido a los estados europeos de la OTAN y Canadá incrementar sus gastos militares en 87.000 millones de dólares y seguir elevándolos aún más. Alemania los elevará en 2019 a un promedio de 114 millones de euros diarios y prevé aumentarlos en un 80% de aquí al 2024.

Mientras riñen sobre derechos de aduana con Estados Unidos en la cumbre del G7, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Canadá e Italia participan en Europa (bajo las órdenes de Estados Unidos) del 3 al 15 de junio en el ejercicio militar “Strike” . Este enorme despliegue militar de 19 países se efectúa en Polonia y en el Báltico,peligrosamente cerca del territorio ruso. Estos mismos países y Japón ( miembros del G7) participarán además en el Pacífico ( también bajo las órdenes de Estados Unidos) en el ejercicio naval más grande del mundo, RIMPAC 2018, que apunta directamente a China.

Por primera vez participarán en estos juegos de guerra, en Europa y en el Pacífico, fuerzas militares israelíes. Las potencias occidentales, incluso divididas por conflictos de intereses, siguen constituyendo un frente común para conservar a cualquier precio –aunque ese precio sea la guerra, lo cual parece cada vez más probable– el dominio imperial sobre el mundo, dominio actualmente en peligro debido al ascenso de nuevos actores.

En el mismo momento que los países del G7 reñían en Canadá, sobre la cuestión de los derechos de aduana, en Pekín, Rusia y China se planteaban nuevos acuerdos económicos. China es el primer socio comercial de Rusia, y Rusia es el más importante proveedor energético de China. Los intercambios entre esos dos países aumentarán hasta unos 100000 millones de dólares.

China y Rusia cooperan para desarrollar la «Nueva Ruta de la Seda» a través de 70 países de Asia, Europa y África. Este proyecto –que, para el presidente chino Xi Jinping contribuye a «un orden mundial multipolar y a relaciones internacionales más democráticas»– encuentra una beligerante oposición común de Estados Unidos y la Unión Europea: sin dar muchas explicaciones 27 de 28 embajadores de la Unión Europea afirman que las Nuevas Rutas de la Seda es un proyecto que viola el libre comercio y trata de dividir Europa.

No es el G7 el que está crisis sino el orden mundial unipolar impuesto por Occidente.


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