Detrás de un buen capitalismo hay un buen feminicidio - Antiimperialista

Detrás de un buen capitalismo hay un buen feminicidio

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Resumen Latinoamericano / 11 de junio de 2018 / Ana Pérez
Existen posturas que afirman que nos encontramos en un mundo menos machista y patriarcal, cosa que además de no ser cierta, tergiversa la realidad generando un ambiente de tranquilidad y bienestar. Aunque sí hay mayores niveles de participación de las mujeres en escenarios públicos y de representatividad, resultado de la lucha de las mujeres, los escenarios de violencia contra las mujeres siguen en aumento.
Dos mujeres son asesinadas cada día en Colombia
De las 12 mujeres que cada día matan en América Latina, 2 de ellas son asesinadas en Colombia.
FEMINICIDIOS EN COLOMBIA EN 2017
Según el Instituto de Medicina Legal
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Total                                                                  758
Con arma de fuego                                           414
Con arma corto punzante                                175
Por asfixia                                                          72
A golpes con objetos contundentes                 49
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El Instituto de Medicina Legal informa que para el 2017 fueron asesinadas 758 mujeres, 414 por arma de fuego, 175 con arma corto punzante, 72 de asfixia y 49 a golpes con objetos contundentes. En gran medida los agresores son sus propias parejas o personas cercanas. El Valle del Cauca es el lugar donde se presentan más casos, seguido por Antioquia, Bogotá y Atlántico. 35.690 mujeres sufrieron violencia en la relación con su pareja, el lugar con mayor cantidad de casos es Bogotá con 8.659, seguido por Antioquia, Cundinamarca, Valle y Atlántico. De estos 20.117 fueron realizados por sus parejas, 12.300 por ex novios, 1.351 por novios, 99 por ex amantes, 41 por amantes.
Estas cifras, que debemos entender como historias y vidas, son la expresión del odio y las múltiples violencias de las que somos víctimas las mujeres, por el hecho de ser mujeres, a razón de nuestro sexo, cuerpo y decisiones. Hay que ver cómo son los hombres más cercanos los causantes de este dolor, lo que afianza la desconfianza que genera el patrón machista y patriarcal, haciendo las brechas más grandes en cuestión de género y lo que es peor, obstaculizando aún más los caminos hacia tiempos mejores.
Ahora bien, el Estado dispersa la atención sobre su responsabilidad en esta situación, haciendo alusión solamente a las víctimas del conflicto armado, lo cual, primero desconoce las particularidades y razones del conflicto y ante eso es importante diferenciar actores y responsabilidades puntuales; en segundo lugar invisibiliza una realidad de violencia social y política que en silencio  aqueja a las familias y a las mujeres de nuestro país;  en tercer lugar se desprende de responsabilidades, consecuencia de sus decisiones económicas, políticas y militares, como por ejemplo, el resultado de la implantación de multinacionales y bases militares en los territorios.
Como primera conclusión, podemos decir que este problema es de carácter profundamente histórico, derivado de las estructuras económicas, sociales y políticas del país, por lo cual amerita un debate nacional, que sintetice propuestas y soluciones a esta gravísimo mal.
Nuevas formas de esclavitud
Los tiempos han cambiado y con esto han mutado las formas de violencia contra las mujeres, como dice Rosa Luxemburgo (1871-1919) la inserción de la mujer en el mundo del trabajo trae nuevas formas de esclavitud. Teniendo en cuenta que las mujeres del pueblo han trabajado muy duramente siempre, la relación de las mujeres con el sistema de producción capitalista es diferente según la clase social de la que ella haga parte.
La mujer burguesa, en cambio es un parásito de la sociedad y su única función es la de participar en el consumo de los frutos de la explotación: la mujer pequeño-burguesa es el animal de carga de la familia. Sólo en la persona de la actual proletaria accede la mujer a la categoría de ser humano (Mensch) [1], pues solo la lucha, solo la participación en el trabajo cultural, en la historia de la humanidad, nos convierte en seres humanos (Menschen)1”
Para ir cerrando estas líneas, propongo el inicio de varias reflexiones.
-Con la inserción de las mujeres al mundo del trabajo, de la política y de la ciencia se abren escenarios de posibilidades para la construcción de apuestas de paz para la humanidad, no obstante estas posibilidades son más claras para la pequeña-burguesía y la mujer burguesa, es decir, debemos ser conscientes que para generar verdaderos cambios, no basta sólo con emanciparnos individualmente como mujeres, pues es necesario tener y hacer conciencia de mujeres proletarias en tanto representamos a las mayorías.
-Son las mujeres del pueblo quienes sufrimos de manera más explícita y numérica la violencia estructural de la que hacemos mención, es decir, queda mucha trocha por abrir y luchas por dar.
-Como mujeres con conciencia de clase debemos organizarnos para generar reales mecanismos de defensa y protección.

[*] Menschen. La proletaria Rosa Luxemburg. Rebelión.org.  2017


http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/06/11/colombia-detras-de-un-buen-capitalismo-hay-un-buen-feminicidio/


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