Titulares

lunes, 31 de julio de 2017

Análisis: Otra teoría para otra economía *





Por Miguel Mazzeo, Resumen Latinoamericano/ 31 de julio 2017 .-

El tema de esta intervención originariamente estaba referido a la Economía Popular [EP]. Vamos a hablar de eso. Pero de un modo indirecto.

El concepto de economía popular es ambiguo, polisémico, remite a cosas diferentes y, en ocasiones, contradictorias.

La lista de conceptos emparentados y de corrientes emparentadas con la EP, a esta altura es prácticamente inabarcable: economía social, economía solidaria, economía social y solidaria, socioeconomía de la solidaridad, economía del trabajo, economía comunitaria, economía popular de la solidaridad, economía colaborativa, economías de red, economía del compartir o compartida (Sharing economy), economía 4D o Economía de la Abundancia, economía social quebecense (entre otros modelos de economía sustantiva), economía del bien común, economía ambiental, economía espacial, economía moral, alter-economía, etc.

También cabe considerar a los nuevos paradigmas de los sistemas de intercambio, del buen vivir o del bien vivir; de comercio justo, equitativo y solidario; de consumo crítico, ético y solidario y colaborativo; de finanzas solidarias y moneda social. Junto con el paradigma social del don y nociones tales como desarrollo endógeno, el desarrollo local, el municipalismo, el turismo responsable y la visión multidimencional de la riqueza. Finalmente cabe mencionar a los modelos de voluntariado.

A todas estos conceptos, corrientes, paradigmas, modelos y visiones, debemos sumarle las experiencias productivas y reproductivas concretas de: los movimientos campesinos, las asociaciones de trabajadores, los movimientos cooperativos, los movimientos ecológicos, las microempresas familiares, las empresas recuperadas por los trabajadores, las unidades de producción domésticas, las asociaciones barriales, las Comunidades étnicas, los Sistemas alimentarios autogestionados a diversas escalas territoriales, las Empresas de producción socializada. Junto con: las Experiencias de autoconstrucción del hábitat, de productores asociados para comprar y vender, de propiedad conjunta, de autogestión, etcétera. Como sabemos, hace algunos años existe una Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).

Finalmente, debemos tener en cuenta que la Economía Social y Solidaria, ha sido institucionalizada en las Reformas Constitucionales de Bolivia (2009) y Ecuador (2011).

Existen diversas posturas dentro de los partidarios de la economía “alternativa”. Simplificando mucho, podemos identificar, en primer lugar, una visión complementarista (con sus distintas posiciones respecto del rol del Estado y el mercado).

Por lo general esta visión remite a iniciativas de carácter productivo en esferas marginales. Iniciativas cuyas funciones son paliativas. Los que comparten esta visión suelen ser heterodoxos en lo micro y ortodoxos en lo macro.

Luego tenemos una visión sustitucionista (con distintas posiciones respecto del rol del Estado y la sociedad civil popular). Por lo general esta visión se plantea la posibilidad de construir un “sector orgánico” alternativo, cuestiona el proceso de mercantilización de la economía, auspicia formas de propiedad social de los medios de producción, revindica el concepto de “bienes comunes”. Básicamente propone una crítica a la idea del trabajo como mercancía. También critica el rol del Estado como garante de diversos tipos de renta: financiera, inmobiliaria, agrícola, minera, tecnológica. En el marco de esta visión, las experiencias de la EP asumen un carácter “prefigurativo”, lo que significa que las experiencias de la EP, pueden considerarse como anticipatorias, en pequeña escala, de futuros modelos económicos y futuras sociedades.

…Ahora bien, lo que está claro, y así lo demuestra la lista de conceptos, corrientes, paradigmas, modelos, visiones y experiencias de pensamiento económico que mencionábamos, es que el desarrollo práctico y teórico de las últimas décadas ha instalado la Idea de otra economía.

Está instalada la necesidad de pensar una ciencia económica con nuevos fundamentos, nuevas racionalidades y de ejercer una crítica a la Ciencia Económica más convencional y a las posiciones epistemológicas de las corrientes dominantes, a sus fundamentos y fetiches.

No se trata solo de la clásica contraposición entre economía convencional y economía política. Esta ultima contiene a todas las heterodoxias: a viejos y nuevos keynesianos, estructuralistas, marxistas, institucionalistas; a ecologistas, feministas, etcétera. También hay que reconocer la existencia de fundamentos compartidos por la economía convencional o neoclásica y la economía política. Sobre todo en el caso de los estructuralistas. Ya en la década del 90 fue visible el acercamiento de los estructuralistas a las ideas neoliberales.

Entonces… vamos a arrancar por el principio, dejaremos para otra ocasión cuestiones tales como: el impacto de la apertura de las importaciones, la situación de la pequeña y mediana industria, el incremento de los despidos en diversas ramas de la actividad, el inicio de un nuevo ciclo de endeudamiento externo, los problemas estructurales de la economía argentina.

Vamos a formularnos algunas preguntas impostergables: ¿Qué ciencia económica enseñamos en la universidad? ¿Qué ciencia económica circula en los medios de comunicación? La pregunta adquiere más relevancia en los últimos tiempos, donde varios economistas se han convertido en personajes mediáticos. Desde los diarios, las radios y la televisión, apelan a los núcleos de mal sentido del sentido común (y a todos los lugares comunes de la economía). Recordemos: el sentido común posee núcleos de mal de sentido y núcleos de buen sentido.

¿Sirve esa ciencia económica para pensar otra economía?

Nuestra respuesta es que no sirve. Obviamente no hay que arrojar al niño con el agua de la bañera. Pero es evidente que la ciencia económica convencional (incluyendo algunas versiones de la “economía política”) muestra algunos “vicios” y “limitaciones”.

Vamos a considerar diez aspectos de la ciencia económica “convencional” que, desde mi punto de vista, deberíamos someter a una crítica para comenzar a pensar una nueva economía. Diez por la carga simbólica del número: los diez mandamientos, por ejemplo. Aunque nuestra perspectiva está en las antípodas de la idea de un “mandamiento”. Podrían ser muchos, muchísimos más, pero apelamos a cuestiones bien generales que abarcan un sinfín de planos.



Uno

La ciencia económica convencional, la ciencia económica dominante, fue elaborada por minorías y para beneficio de las minorías. Por lo general las contribuciones teóricas de los clásicos, y estoy pensando en los clásicos del “liberalismo”, no partían de las realidades de las clases subalternas. A lo sumo desarrollaron alguna faceta piadosa, pero siempre pensaron la economía “desde arriba”. Así fue en el caso de utilitaristas, marginalistas, y otras escuelas. A pesar de todo, considero que hay que rescatar a los clásicos del liberalismo… Poco tienen que ver con quienes los reivindican hoy, cultores del neoliberalismo, el fundamentalismo de mercado, y cosas por el estilo. Los clásicos del liberalismo pensaban en términos de economía política, lo que abrió las puertas a pensar en términos de crítica de la economía política. Por otra parte La riqueza de las naciones, de Adam Smith, hoy, parece un tratado de moral más que una manual de economía convencional.

En los últimos dos siglos, las “usinas” fueron siempre las “universidades prestigiosas”. Existe una especie de círculo cerrado donde pesa más la autoridad que los argumentos. Repetimos: donde pesa más la autoridad que los argumentos. La autoridad del economista que formula el paradigma, del periodista que lo vulgariza y lo difunde y del terrateniente, el industrial y el banquero que lo aplican porque les conviene. De este modo, el elitismo intelectual empobrece al pensamiento económico. Tal vez por esta marca de origen, la economía convencional tiende a separar la producción de la distribución. Que, entre otras cosas, ha dado pie a la “teoría del derrame”. Vale insistir, hasta el hartazgo: no se distribuye la torta, es decir, la “riqueza”, sino el “ingreso”. No un “stock” acumulado sino un “flujo”: el valor agregado. La parte que se lleva el capital y el trabajo. La ganancia y el salario. Es excesiva la presencia de “la torta” en las explicaciones de muchos economistas mediáticos. La economía se confunde con la gastronomía.



Dos

La ciencia económica convencional posee una fuerte impronta positivista que se traduce en la negación de las dimensiones sociales, políticas, culturales, de la economía. Es muy poderosa la influencia de los paradigmas de las ciencias exactas y naturales. Pero la economía no es una ciencia exacta o una ciencia natural. En economía no hay leyes objetivas y universales.

La ciencia económica convencional limita el papel de la economía a funciones técnicas. Propone una “naturalización de lo social”. Considera como fenómenos naturales a los que constituyen, básicamente, hechos sociales y políticos. Por ejemplo: precios, salarios y ganancias.

La ciencia económica convencional niega la existencia de un sujeto autónomo y conciente (incluimos aquí a algunas versiones del estructuralismo) y cuando la reconoce, apela a un objetivismo fatalista y termina considerándola irrelevante. O sea, niega la experiencia concreta de los sujetos. Entonces, muchas veces, la teoría explica cosas que no tienen ninguna relación con la realidad de las personas.

Tal vez Uds. recuerden que, hace no mucho tiempo, un funcionario público (economista él) hacia referencia a que el bienestar del pasado reciente era una “ilusión” y el malestar del presente una “realidad”.



Tres

La ciencia económica convencional promueve el “reduccionismo del objeto de estudio de la economía”. Esto significa que “reduce” la realidad a los presupuestos que selecciona y que le sirven para demostrar lo que quiere demostrar. O sea: también es apriorística y parte de dogmas. Recurre a concepciones totalitarias (no totalizadoras), como, por ejemplo, la del “equilibrio general”.

La ciencia económica convencional es hiper-ideológica. Aunque afirme lo contrario, aunque apele permanentemente a la neutralidad valorativa.

La ciencia económica convencional tiene hipótesis para todo lo que no se conoce, en aras de una hiper-precisión, a pesar de vivir en un mundo pleno de incertidumbres.

La ciencia económica convencional es autoreferencial. Sus teorías “funcionan”, pero en el vacío.



Cuatro

La ciencia económica convencional favorece la extrema “modelización” de los comportamientos y las situaciones sociales. Tiende a la homogenización del sujeto de análisis, objetivándolo bajo unas reglas de pensamiento único. Esta “modelización” la lleva a preferir la simplicidad procedimental en detrimento de la complejidad del análisis. Por ejemplo, Adam Smith utiliza una sola vez la expresión “mano invisible” para hablar del mecanismo del mercado. Esa sola expresión dio pie a toneladas de libros. Pero la “Mano invisible” era una metáfora, no un concepto. Entonces, la ciencia económica convencional combina: simplicidad en el análisis y complejidad innecesaria en la exposición. Y así la economía se convierte en una disciplina inabordable para los no iniciados. Nosotros consideramos fundamental la participación popular en la economía. La economía es demasiado importante para dejarla en manos de los economistas.



Cinco

La ciencia económica convencional aplica el enfoque mecanicista para explicar absolutamente cualquier relación entre variables. Supone que el todo es siempre una suma de las partes.

La ciencia económica convencional recurre a la expresión: “Ceteris paribus” (la presuposición de unas variables que se mantienen constantes). Así, la economía termina más cerca de la técnica y separada de la política. Pero la economía no es una ciencia autónoma porque es una ciencia social.

La ciencia económica convencional parcela la realidad social. Sigue el método de “Jack el destripador”. Esto es, no recurre a los enfoques holísticos. En este sentido, consideramos que es clave recuperar la idea de totalidad.

La ciencia económica convencional apela a una ontología atomística (fundada por Adam Smith). Es decir, la idea de que persiguiendo el propio interés, la mano invisible del mercado lo conduce a promover el bienestar del conjunto. Esta idea jamás fue corroborada por la experiencia histórica.



Seis

La ciencia económica convencional abusa de los aparatos instrumentales cuantitativos. Lo cuantitativo busca construir la supuesta neutralidad del enfoque. De este modo, la ciencia económica convencional cree que se auto-construye como disciplina autónoma y autosuficiente, separada de la política. La economía se torna “econometría”… Se trata de un camino para convertir a la economía en un universo liberado de la acción humana conciente. El planteo es que pueden existir relaciones económicas puras. Una expresión de deseo, más que una realidad. Nuevamente: el análisis se empobrece, en lugar de estudiar “la vida” se estudia la parte que tiene “precio” y se puede “intercambiar” en el mercado. No hay soluciones técnicas para problemas políticos y éticos.



Siete

La ciencia económica convencional confunde medios y fines. La economía no es una técnica de cálculo donde los fines están pre-establecidos. Por ejemplo. El desarrollo económico, la acumulación de capital, se erigen en fines. Cuando, en realidad, deberían ser concebidos como medios. El horizonte de la ciencia económica convencional es la “acumulación de capital”, no la “reproducción de la vida”. Entonces, la Ciencia económica convencional no es ni racional, ni razonable.



Ocho

La ciencia económica convencional se caracteriza por la falta de realismo. A veces es demasiado evidente la orgullosa ignorancia de muchos economistas. La economía debe ser una de las pocas disciplinas en las que se pueden decir tantas barbaridades y hacerlas pasar por postulados científicos. Es inconmensurable el contrabando. De conceptos… digo

La ciencia económica convencional esta poblada de mitos o mejor, fetiches, por ejemplo: que la sola expansión de la economía genera bienestar. Que el mercado es el mejor regulador de la economía. Que el Estado es un factor siempre distorsivo; o, en otro sentido, que el Estado puede cubrir todos los baches.



Nueve

La ciencia económica convencional tiende a caer en el Eurocentrismo. Esto se puede percibir en la fuerte presencia de las teorías liberales del desarrollo y de las concepciones positivistas de la modernización que han servido para reproducir el subdesarrollo en la periferia.

A la ciencia económica convencional le cabe la figura de la “patada a la escalera”: convertir un proceso histórico particular en modelo universal pero al mismo tiempo evitar que otros recorran ese proceso.

La ciencia económica convencional apela a una universalidad abstracta, pero en realidad cae en una forma de o provincialismo estrecho e igualmente abstracto.

La ciencia económica convencional posee un carácter “no situado”. Peca de colonialismo cultural y metodológico. Por eso resulta inestimable el aporte del pensamiento económico heterodoxo, sobre todo el que se corresponde a una visión desde la periferia. (Por ejemplo, la Teoría de la Dependencia).



Diez

La ciencia económica convencional carece de auto-crítica. No se cuestiona el aparato conceptual frente a las realidades cambiantes. Su signo distintivo es el conservadorismo teórico. Tiende al monólogo y a la autosuficiencia.



Para terminar, debemos decir que “otra economía” requiere de un nuevo pensamiento económico, de nuevas categorías. Hay que resignificar viejas categorías y pensar nuevas. Claro está, debemos seguir usando las viejas categorías de la ciencia económica convencional, pero no tenemos que someternos mansamente a ellas.

Se trata de pensar nuevas narrativas económicas. Gestar un pensamiento económico arraigado. Karl Polanyi hablaba de mercados arraigados y mercados desarraigados en la sociedad, en el mismo sentido podríamos hablar de un pensamiento económico arraigado y otro desarraigado.

Se trata de construir una economía política desde el paradigma de la complejidad, una economía que esté a la altura de los problemas que presenta el “capitalismo cognitivo”. Es importante insistir con la idea de territorio como un concepto teórico fuerte en el análisis económico. Esta idea puede ayudar a percibir la vigencia de los mecanismos de la acumulación originaria, las lógicas rentísticas, entre otras cosas.

Finalmente, creemos que es indispensable recuperar la idea de un sujeto popular, plebeyo como agente del cambio económico, y romper con las visiones verticales del cambio económico.

Esperamos aportar desde nuestras clases algunos insumos para pensar otra economía y otro país.

* Desgrabación de la intervención de Miguel Mazzeo en la Charla: “Modelos y perspectivas económicas latinoamericanas”, Universidad Nacional de Lanus (UNla), 28 de marzo de 2017, Aula Magna Bicentenario.





(Pintura de Diego Rivera, Los Murales Industriales de Detroit, 1932-33)

http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/07/31/analisis-otra-teoria-para-otra-economia/


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