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¿A nadie le interesa que Nabil Rajab lleve un año en prisión preventiva en Bahréin?


Middle East Eye

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

Estados Unidos y el Reino Unido permanecen vergonzosamente silenciosos respecto a la situación en que se encuentra Nabil Rayab. Sin embargo, desde la celda que ocupa él nos recuerda valientemente el verdadero significado de democracia.

En mayo de 2014, tras pasar dos años en la cárcel, Nabil sostiene en sus brazos al hijo de Abdul Aziz al-Abar, un bahreiní que murió el 23 de febrero de ese mismo año a causa de los disparos recibidos en un enfrentamiento entre la policía y manifestantes (AFP)

El martes 13 de junio se cumplió un año del encarcelamiento de Nabil Rajab en prisión preventiva. El activista bahreiní por los derechos humanos fue arrestado en su hogar, situado en el pueblo de Bani Jamra, con las primeras luces del día en junio del pasado año y trasladado con malos modos a una celda policial. Su juicio se ha aplazado en ocho ocasiones por las razones más espurias.

Rajab se halla actualmente en un hospital militar dentro del recinto del ministerio del Interior. En contra de la opinión de los doctores, se le envió rápidamente a su celda tras una operación de espalda que se había postergado muchas veces. Fue necesario que se le infectara la herida para que le devolvieran al hospital tras una protesta internacional.

A lo largo de una gran parte de ese año, se le tuvo recluido en una celda de aislamiento. Sin embargo, su espíritu se mantiene indoblegable. Aunque estaba en prisión, consiguió que el New York Times le publicara dos artículos de opinión. El primero, que apareció el pasado septiembre, desencadenó nuevas acusaciones contra él, incluyendo la de “socavar el prestigio de Bahréin”. El segundo, publicado en mayo de este año provocará seguramente nuevos cargos.


La Reina Isabel II junto al rey de Bahréin, Hamad Bin Isa Al Jalifa, la noche final de las celebraciones por su 90 cumpleaños, mayo de 2016 (AFP)

¿Y de qué se le está acusando en seguimiento de las draconianas leyes antiterroristas de Bahréin? De haber tuiteado contra la guerra en el Yemen. Escribió varios tuitsen apoyo de los derechos humanos en un país que abusa rutinariamente de su población chií. En defensa de la libertad de expresión, de la libertad de asociación, de una judicatura independiente y de una sociedad democrática, de todas esas cosas que postulamos como los pilares de nuestra democracia.

Sin embargo, para vergüenza nuestra, el Reino Unido mantiene silencio sobre Nabil Rajab. Nuestra embajada en Bahréin se dedica a publicar tuits sobre abusos a los derechos humanos en otros países pero no dice nada de los abusos en Bahréin. Nuestro secretario de asuntos exteriores y nuestro primer ministro están muy contentos vendiendo armas a Bahréin y guardando silencio. Nuestra familia real entretiene al rey bahreiní y a su corte. Y todo esto mientras Nabil Rajab nos recuerda valientemente desde el interior de su celda cuáles son los verdaderos mecanismos de la democracia.

Desafiantemente optimista

Conozco a Nabil desde hace muchos años y me siento orgulloso de llamarle amigo. Siempre ha insistido en que la senda al cambio debe ser pacífica. Se ha mantenido fiel a sus principios y ha pagado un precio inmenso por ello, al igual que su familia, por negarse a abandonar su lucha valiente y obstinada a favor de reformas verdaderas.

Ha pasado gran parte de los últimos cinco años en la cárcel. Su salud se ha deteriorado, al igual que la de su mujer, Sumaya. Los meses en confinamiento han alterado su sistema inmunitario y ralentizado el proceso curativo de la operación de espalda. Sufre también arritmias. Sin embargo, se mantiene desafiantemente optimista.

“Mi padre siempre mantiene la esperanza”, me dijo Adam, su hijo. En una reciente llamada telefónica que mantuvo con su padre, Nabil Rajab le dijo: “Puede que yo no vea el cambio pero tú y tus hijos sí lo veréis”.

Enfrentado hasta a 18 años de cárcel y a la probabilidad de que las autoridades presenten más acusaciones en su contra, Rajab se niega a que le reduzcan al silencio. En el artículo de opinión de 17 de mayo en el New York Times, instaba a EEUU para que no vendiera armas a Bahréin, y escribió:

“Me llena de vergüenza que mi país, Bahréin, esté bombardeando el Yemen con el apoyo de Estados Unidos. Y mientras la coalición que lidera Arabia Saudí prosigue sus ataques contra Yemen, Bahréin está tratando también de aplastar a la sociedad civil en casa. Esta otra campaña a nivel interno está dirigida contra personas que, al igual que yo, no pueden tolerar la injusticia y están dispuestas a manifestarlo claramente.”

Petulantes y silenciosos

Debería también llenarnos de vergüenza que Yemen esté siendo bombardeado con el apoyo del gobierno británico mientras se queda de brazos cruzados y nos asegura petulantemente que Bahréin está dando grandes pasos en el camino de las reformas.

No hay tal; y todos los millones de libras y la cantidad de expertos de que ha echado mano el departamento de Asuntos Exteriores para reformar la policía de Bahréin y mejorar su judicatura no han conseguido más que proporcionar una tapadera cara y elaborada mientras continúan los abusos sistemáticos a los derechos humanos dentro de una cultura de total impunidad.

En una escalada represora, se han prohibido las dos principales organizaciones políticas de oposición del país, Wa’ad y Al Wefaq. El líder de Wefaq, el jeque Ali Salman, está cumpliendo una sentencia de cuatro años de cárcel.

El jeque Isa Qasim, la principal personalidad religiosa de la comunidad chií recibió recientemente una sentencia de un año de cárcel, que quedó en suspenso, y una multa por valor de 100.000 dinares bahreiníes (235.000€) tras ser acusado de blanqueo de capitales falsos. Permanece en arresto domiciliario y, al haberle despojado de la ciudadanía, se enfrenta a la posibilidad de que le deporten en cualquier momento. El 23 de mayo, tras la decisión del tribunal, cinco manifestantes fueron asesinados por la policía frente al hogar de Qasim, en Diraz, y varios cientos más fueron arrestados.

El 4 de junio, se ordenó la suspensión de Al Wasat, la única voz informativa independiente en toda la región del Golfo, tanto en su publicación impresa como online.

La respuesta de nuestro gobierno ha sido el silencio, o lo que es aún peor, toda una serie de efusivas palabras de exagerada alabanza por “la extraordinaria profundidad y diversidad de la relación” entre el Reino Unido y Bahréin.

Tienes que gritar

Entre una y otra condena de cárcel, Nabil Rajab me contó que tenía siempre preparada una bolsa a la entrada de su casa en espera de que la policía irrumpiera y se lo llevara. Me recordó las grandes purgas de la década de 1930 de Stalin donde quienes eran denunciados por el Estado esperaban con una pequeña maleta preparada para poder salir con ella en medio de la noche.

Vinieron de noche a por Nabil, se lo llevaron y no dijimos nada. Durante uno de los períodos en que estuvo fuera de la cárcel, Nabil me describió lo que están haciendo los Estados del Golfo:

“No toleran crítica alguna. Están mezclando las cartas marcadas de los derechos humanos con el terrorismo y llenando las cárceles de pacíficos activistas que piden un cambio mientras la comunidad internacional guarda un absoluto silencio.”

El silencio está dejándome sordo. El silencio me está llenando de rabia. Me indigno por la injusticia y por mi propia impotencia. Pero, seguro que si bastantes de nosotros alzáramos la voz, podríamos exigir a nuestro gobierno que hablara en defensa de un hombre bueno que es emblemático de todos los que se encuentran injustamente encarcelados en Bahréin y en toda la región.

Gritad ahora por Nabil Rajab. Dejad oír vuestra indignación. Exigid que el gobierno británico ponga fin a su pusilánime silencio, obscenamente oportunista. Es lo menos que podemos hacer.




Bill Law es un analista y especialista en temas de Oriente Medio y del Golfo Pérsico. Ha obtenido el premio Sony de periodismo. Trabajó en la BBC desde 1995 a 2004. Su documental The Gulf: Armed & Dangerous anticipaba las revoluciones que se generaron durante la Primavera Árabe. Ha cubierto los levantamientos En Egipto, Libia y Bahréin. Ha informado también desde Afganistán y Pakistán. Twitter: @billlaw49 .


Esta traducción puede reproducirse libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelión.org como fuente de la misma.




https://www.rebelion.org/noticia.php?id=227970



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