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República Checa: el Estado es la empresa



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A poco más de seis meses de las elecciones legislativas en el país centroeuropeo, toma fuerza un tipo particular de populismo, el populismo economicista


Andrej Babiš, fundador de Acción de los Ciudadanos Insatisfechos y actual ministro de Economía, durante un acto en 2015. ČESKÁ TELEVIZE / YOUTUBE

En la República Checa las fuerzas populistas de extrema derecha xenófoba y racista, aunque presentes, afortunadamente son todavía limitadas. Sobre todo, si las comparamos con el peso de este tipo de formaciones en países como Holanda o Francia. Los grandes escándalos de corrupción y las políticas de austeridad adoptadas durante la crisis económica han propiciado, sin embargo, el crecimiento de otro tipo de populismo, no menos peligroso, un “populismo economicista”. Estas opciones se han convertido en una probable alternativa de gobierno en las próximas elecciones legislativas en octubre de este año.

El populismo en la República Checa presenta algunos rasgos propios, en especial si los comparamos con otros países del entorno, como Polonia o Hungría, donde se sustenta sobre una base cultural y conservadora. El llamado “populismo economicista” o empresarial se caracteriza por la promoción de valores de la empresa privada y una retórica de anticorrupción dirigida contra la élite política y la administración pública. Estos líderes populistas, frecuentemente empresarios de éxito, proponen sustituir la “vieja” política mediante el liderazgo de profesionales de éxito (frecuentemente empresarios) y una fórmula tecnocrática y gerencial que racionalizaría el funcionamiento de la administración pública y eliminaría la corrupción.

Con el desarrollo y creciente influencia de este populismo en la República Checa, ha crecido también el interés académico y periodístico. Si antes de la crisis económica se conocían pocos estudios al respecto, desde 2010 son varios los que se han venido publicando. Uno de los más recientes sobre el fenómeno del populismo checo es el capítulo del libro Populist Political Communication in Europe titulado Czech Republic. The Rise of Populism from the Fringes to the Mainstream, escrito por los académicos checos Ondřej Císař y Václav Štětka. Los autores rastrean en el libro sus orígenes y clasifican los partidos populistas y sus discursos según sus programas y estrategias de comunicación. Tomando este texto como base, brindaré en lo que sigue una breve descripción del panorama populista checo.

Las causas: crisis económica y corrupción

Hasta 2013 el sistema político checo era similar al español, estable, con pocas sorpresas y con partidos consolidados. Sin embargo, las elecciones de 2013 cambiaron radicalmente el panorama político y abrieron las puertas a nuevos actores políticos, algunos con claros rasgos populistas. Las causas de este terremoto electoral son sorprendentemente similares a las que han llevado a nuevos partidos a la primera línea política en otros países europeos.

Los frecuentes episodios de corrupción política provocaron la dimisión de dos gobiernos conservadores y casi siete meses de gobierno provisional en 2013. A pesar de las pocas condenas que se han llegado a dictar, las detenciones que se produjeron sacudieron a la opinión pública y disminuyeron la confianza de los checos hacia sus élites políticas e instituciones representativas. El descontento se agravó con la controvertida amnistía decretada por el entonces presidente Václav Klaus con el pretexto de aliviar al sistema penitenciario y acortar los procesos más largos, y que puso en libertad entre otros a muchos políticos y empresarios corruptos.

Todo esto ha tenido lugar en un contexto de recesión económica, aprovechada por las mismas clases dirigentes para aplicar políticas de austeridad y recortes. Estas medidas han potenciado el malestar en un país donde los salarios están estancados mientras el coste de vida y la desigualdad continúan aumentando.

El terremoto político de 2013 y el auge del populismo economicista

El término “populismo” era raramente utilizado en la República Checa antes de 2010. Esto a pesar de que, para diversos autores, partidos de extrema derecha, como la Coalición para la República-Partido Republicano de Checoslovaquia, poseían ya a mediados de los noventa ciertos rasgos populistas. Sus discursos se caracterizaban por posiciones anticomunistas y antiestablishment con referencias xenófobas e incluso racistas. Sin embargo, es en 2010 y sobre todo en 2013, cuando los grandes escándalos erosionaron la hegemonía del Partido Democrático Popular (ODS son sus siglas en checo), el principal partido de la derecha --el apoyo electoral de esta formación cayó desde el 20% en 2010 a menos del 8% en 2013--, y los checos decidieron apoyar a nuevos partidos.

La ola de cambio fue iniciada en 2010 por el Partido Asuntos Públicos, cuyo discurso y programa se centró en la lucha contra la corrupción, la democracia directa y la renovación política. El partido inició una dura crítica hacia una élite política desgastada (“dinosaurios”) a la que reemplazaría con su proyecto innovador. Al mismo tiempo, utilizaban una retórica agresiva contra aquéllos que no “encajaban” en la sociedad (desempleados, drogadictos, etc.). El partido fue muy activo y pionero en utilizar intensamente redes sociales como Facebook en su estrategia de comunicación para la campaña electoral. Logró 24 escaños y formar parte del gobierno de coalición. Con todo, se desintegró completamente durante su primer mandato en el Parlamento después de una serie de escándalos que incluyen casos de sobornos, transfuguismo y peleas internas.

En las elecciones de 2013 entraron en el Parlamento otros dos referentes populistas. La Acción de los Ciudadanos Insatisfechos 2011 (ANO 2011) --el acrónimo ANO significa “Sí” en checo--, y Amanecer de la Democracia Directa (Usvit). Ya en las primeras elecciones, ANO se estableció como la segunda fuerza más votada, convirtiéndose en miembro del gobierno de coalición (con un 18,6% de los votos y 47 de los 200 escaños). Por su parte, el partido Amanecer de la Democracia Directa, logró casi el 7% del voto y 14 escaños en el Parlamento.

La formación Acción de los Ciudadanos Insatisfechos fue fundada en 2011 por Andrej Babiš (actual ministro de Economía), el segundo empresario más rico de la República Checa, propietario del mayor grupo agroalimentario del país (Agrofert) y varios medios de comunicación (Grupo MAFRA). En su discurso político, ANO ataca a una élite política profesional, perezosa, ineficaz y corrupta, y Babiš se propone como un líder cualificado que ayudará a la gente trabajadora y honesta más eficazmente que los incompetentes políticos profesionales. Con su mantra “Yo no soy un político, yo trabajo” rechaza lo que considera la “vieja” manera de hacer política. Antepone el funcionamiento “eficiente y racional” del sector privado al “lento” debate parlamentario; de ahí su lema de campaña: “Administrar el Estado como una empresa”.

A pesar de los indicios de conflicto de intereses entre sus actividades empresariales y su cartera de ministro de Economía, así como sospechas de fraude con subvenciones europeas y evasión fiscal por la compra de acciones de Agrofert, Babiš es el político mejor valorado y ANO, el primer partido en las preferencias de voto según las encuestas. Por su imperio económico y su comportamiento informal algunos comentaristas checos subrayan su similitud con el que fuera primer ministro italiano Silvio Berlusconi, llamándolo Babisconi.

El Amanecer de la Democracia Directa fue creado por Tomio Okamura, otro hombre de negocios y, hasta marzo de 2015, el líder del partido. Aunque su programa es en muchos aspectos similar a ANO, Okamura dirige su discurso público contra la inmigración, la comunidad gitana, los desempleados, los pobres o las personas socialmente excluidas, a quienes tacha de inadaptados y culpables de su propia situación. Esta plataforma política sitúa a este partido en la extrema derecha del espectro político. Según Císař y Štětka, Okamura “fue capaz de explotar la obsesión del pueblo checo con el éxito individual como rasgo definitorio del valor de la persona”, lo que puede vincularse al discurso neoliberal de los años noventa. Con la llamada crisis de los refugiados, el partido y su líder se oponen radicalmente a cualquier aceptación de cuotas o solidaridad con las personas en busca de asilo.

Difusión del discurso populista en los medios

Por más que los populistas (al menos los de extrema derecha) siguen siendo actores políticos marginales, el uso del discurso populista y discriminatorio es casi universal en el debate político checo, tanto a la izquierda como a la derecha. El actual presidente, Miloš Zeman, se ha establecido como un actor particularmente destacado en este sentido, utilizando una retórica de fuerte anti-elitismo (dirigida a periodistas, intelectuales y académicos) y contra los inmigrantes y refugiados musulmanes.

El impacto mediático de la crisis de los refugiados ha tenido un enorme reflejo tanto en el discurso de los populistas como en el de los partidos tradicionales, a pesar de que la República Checa se sitúa al margen de las rutas migratorias o de los objetivos terroristas. En 2015, según las estadísticas del Ministerio del Interior, un total de 1.525 personas solicitaron protección internacional en la República Checa, de las cuales 71 recibieron asilo. En su mayoría se registran solicitudes de Ucrania (694), Siria (134) y Cuba (128). La población de la República Checa es bastante homogénea: las minorías vietnamita y gitana suponen menos del 4% y apenas 3.500 personas profesan la religión islámica en un país de nueve millones de personas donde la mayoría se declara agnóstica.

Císař y Štětka señalan que los medios de comunicación, a pesar de no apoyar estos discursos abiertamente, abren en sus ediciones digitales espacio para blogs, algunos escritos por políticos populistas, en los que se incita activamente al odio, sobre todo, contra las minorías gitana y musulmana. De esta manera, según estos analistas, se convierten en cómplices de la difusión de un discurso populista e incluso racista a través de la blogosfera de los periódicos.

Todos los autores y comentaristas coinciden en que el populismo surgido después de las elecciones parlamentarias de 2013 se ha convertido en una característica verdaderamente importante del sistema político checo. Hay también buenas razones para creer que, si los partidos políticos de izquierdas no toman en serio las medidas contra la corrupción y el malestar social, el populismo, de una forma u otra, incrementará su influencia en el sistema político checo. Y a pesar de la falta de experiencia con gobiernos populistas en el país, no es difícil imaginar que, con estos partidos en el poder, ni la corrupción disminuirá ni el crecimiento económico será redistribuido más equitativamente.



https://www.rebelion.org/noticia.php?id=224686

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